Consejo e indicaciones

 

 

Ya insinuamos en el capítulo ‚visiones‘ los tres estados de conciencia de Teresa. La descripción del estado extático necesita sin embargo una especificación, porque se presentaba en dos formas. Hay que diferenciar entre el estado en que experimentaba las visiones y un estado de descanso excepcional. Este último estado tenía lugar casi después de cada comunión, ocasionalmente también entre las visiones de la Pasión. Ella percibía en ese estado una feliz unión con Cristo.

 

Al contrario que en el éxtasis de las visiones, se podía hablar con ella en ese estado de descanso excepcional. O preguntándole ó por propia iniciativa podía hacer declaraciones sobre personas, cosas o acontecimientos con carácter extraordinario. Lo extraordinario consistía en que el contenido de las declaraciones sobrepasaba su saber y toma de conciencia en estado normal. “La persona que hablaba con ella era como penetrada y a veces eran hechos sin reproche observaciones personales sobre la vida anterior de la persona en cuestión, o se respondían preguntas, antes de que estas fueran formuladas y expresadas. Era posible hablar sobre problemas, que servían para la salvación del alma propia o de otras personas ... a veces incluso fueron dados consejos personales” (Steiner, Imagen de vida Teresa Neumann, pág. 34). De esta situación volvía Teresa directamente a su estado normal. (Es decir que no tenía lugar el estado de ensimismamiento, en diferencia a cuando tenía visiones). Pero no podía recordar las declaraciones hechas en el estado de descanso excepcional.

 

Típicos entre esos consejos dados en el estado de descanso excepcional son las advertencias que dio a diversas personas perseguidas por los nacionalsocialistas. Advirtió, p.ej., al Dr. Fritz Gerlich, que con su periódico “Der gerade Weg” se opuso a los gobernantes nacionalsocialistas, durante su estancia en Suiza, para que no regresara a Alemania. El no tomó la advertencia en serio, fue cogido preso poco después de su regreso y después de 16 mesos de internamiento en Dachau asesinado en 1934. También al Padre Ingbert Naab OFM Cap. comunicó Teresa, que su vida estaba amenazada. Sin conocer la orden de prisión que de hecho ya había sido impartida contra él, siguió inmediatamente el consejo de Teresa. Hasta que la SA (= brigada nacionalsocialista) llegó a su convento, logró escaparse a tiempo a Suiza.

 

Prescindiendo de las indicaciones que Teresa dio en el estado de descanso excepcional, dio Teresa también en estado normal consejo, consuelo y ayuda a aquellos, que con sus problemas y necesidades habían venido a Konnersreuth. Muchos fueron fortalecidos en su fe, otros la recuperaron o por ella la encontraron, como Dr. Fritz Gerlich, Bruno Rotschild, Erna Herrmann-Haven y Hermann Becker. (Becker, pág. 24 ss., pág. 156, 221 ss.).

 

El don de Teresa de repartir indicaciones para ayudar y consejos llenos de sabiduría para la vida, se difundió rápidamente. Aunque apenas podían resolverse la gran demanda oral y por escrito, intentaba dar solución a cada uno de los peticionarios. Sin embargo, renunciaba a prestar ayuda, tan pronto como tenía la impresión, que alguien la trataba como pitonisa ó adivina. Daba mucho valor a que cada cuál reconociese, que sus fenómenos no eran provocados por su propria cuenta, sino que le eran enviados de manera sobrenatural.

 

También las numerosas oraciones escuchadas después de su muerte, sobre las que informan cartas a la casa parroquial de Konnersreuth ó al Teresiano, y las muchas placas en su tumba testimonian que por su intercesión hoy todavía muchas personas reciben ayuda y consuelo.

 

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